
Aquí estamos, como cada noche, mi querida taza de café y yo, preparadas para nuestra charla diaria...
Yo te cuento las novedades de mi día y tu me respondes con aromas humeantes...
Yo te confieso mis anhelos y tu me agradeces la compañía con una increible explosión de sabor...
Yo te hablo de mis sueños y tú recorres mis venas empujándome a conseguirlos, a no quedarme quieta...
Y al final, un último trago...tu te vacías...y yo me lleno de historias que terminan cuando el sueño me alcanza...
Hasta mañana, mi querida taza.





